2da Parte ¿Exigentes o excelentes?

Seguimos la nota anterior, Donde puse fragmentos de un archivo escrito por la consultora www.pro-evolution.com.ar . Hablabamos que el jugador tenia dos fuerzas contrarias.

Para asociar esas dos fuerzas contrarias y que se orientaran hacia su meta, una parte del proceso consistió en que el tenista gradualmente aceptara sus imperfecciones y se perdonara las equivocaciones y los errores.

Las conversaciones que se manifestaron en esta etapa las identificó un día que vivió con compromisos y sin exigencia: “Mi entrenador me mostró lo que no supe y no me enojé”; “Escuché a mi entrenador y él me escuchó a mí”; “Me perdoné mucho errar pelotas”; “Me permití errar”; “No me recriminé por lo que hice y por lo que no hice”. Y su estado anímico era de satisfacción, de alegría, sin culpas y sin broncas. Registró también que en los momentos de equivocación, usaba la información para mejorar y que el trato hacia él mismo fue de firmeza con compasión.

Entonces, para alcanzar la excelencia, ¿se requiere de exigencia? Creemos que no, en tanto y en cuanto la excelencia sea interpretada como la actitud y la calidad de las acciones para transitar el camino hacia la meta. Nos referimos a la actitud de excelencia como el interés y la atención en hacer las cosas de la mejor manera posible. La excelencia no es perfección; puede haber errores sin la intención de cometerlos. En la excelencia se sustenta en la satisfacción y el disfrute ya sea porque nos gusta la tarea que realizamos y como consecuencia nos involucramos, o porque nos involucramos y como consecuencia encontramos gusto por la tarea que realizamos. En un proceso hecho en excelencia tampoco hay certeza de alcanzar la meta pero aumenta la probabilidad de que ello ocurra; de no ser así, puede existir una tristeza válida, y nos quedaremos también con la dignidad y la satisfacción profunda de haber hecho lo mejor posible.

La excelencia no significa que la persona producirá siempre su pico de máximo rendimiento, sino que producirá su mejor posible, momento a momento.

Lo opuesto a la excelencia es la mediocridad: la pereza por hacer lo mejor posible, conformándonos con un resultado mínimamente satisfactorio.

En el jugador aparecieronn más a menudo conversaciones como: “Disfruté el día”; “Juego sin juzgar”, y aparece de manera más frecuente una emocionalidad de plenitud, satisfacción y disfrute. Como resultado natural se encuentro jugando más veces de manera más consistente,

tranquilo, concentrado, suelto, presente, seguro, intenso.

.Existe mayor bienestar, crecimiento, aprendizaje y menor esfuerzo en un proceso transitado con excelencia que conexigencia

En mi experiencia la búsqueda de la exelencia me hizo ser quien soy hoy, e identificar cuando estoy siendo exigente, me ayuda a replantear esa situación y buscar otras maneras de resolver o disolver los problemas.

¿Cómo estás haciendo tu recorrido, desde la exigencia o desde la excelencia?.

Consultas a set.pro@hotmail.com

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