Amenaza latente

La octava fue la vencida

El último torneo de la gira norteamericana previa al US Open decidía a su campeón. En Winston Salem, único torneo de la semana, disputaban la final Kevin Anderson ante el debutante Pierre-Hugues Herbert. Era la 11° final ATP del sudafricano, con una racha negativa de siete caídas consecutivas. El francés, no solo debutaba en una final ATP, también lo hizo días atrás cuando accedió por primera vez en su carrera a los cuartos de final, instancia nueva para el 140° del ranking que estuvo a la altura de las circunstancias y aunque no le alcanzó, ofreció resistencia en el partido por el “extraño” trofeo que daba el torneo.

Sorprendido, aliviado, satisfecho, algunas de las sensaciones de Anderson que no era campeón a nivel ATP desde 2012, una situación extraña para un jugador que no sale del Top20 desde mediados del 2013. Uno de los jugadores más regulares del circuito, no logra dar el salto para ingresar al Top10 o derrotar con mayor asiduidad a los miembros de ese selecto grupo. Apenas le ganó a un Top10 en ocho ocasiones de los 53 partidos que disputó. En Winston Salem cortó esa mala racha y conquistó su tercer trofeo como profesional en su tercera final del año (Memphis y Queens). Además volvió a ser el 14° ATP, su mejor posición en el ranking, lo que había conseguido hace unos meses.

Su golpe predilecto

Herbert, finalista que provino de la qualy, tuvo que ganar ocho partidos para llegar a la definición, una cantidad enorme de partidos, uno por día. A los 24 años, el francés sorprende con su estilo casi extinto de saque y volea, slice y red, agresivo y con un muy buen servicio. Las variantes le permiten acercarse a la malla incluso con segundos saques como factor sorpresa, apoyado en una aplomada volea. 140° ATP, Pierre subirá varios escalones y quedará 92° en el escalafón mundial, su mejor posición histórica. En Winston Salem ganó cinco partidos en el cuadro principal, dos menos que la cantidad total de partidos ATP que lleva ganados desde que es profesional.

Cuando se le preguntó hace algunos años sobre su golpe favorito, curiosamente respondió que era su volea de revés. Campeón esta temporada en Queens y finalista del Australian Open y Hertogenbosch en dobles, sabe lo que es ser campeón de Grand Slam en la especialidad ya que ganó Wimbledon como juvenil en 2009, año en el que fue también semifinalista del US Open y número nueve ITF en singles entre los menores de edad. Fanático de Pete SamprasGuillermo Coria y Roger Federer, elige Roland Garros como su torneo favorito. Graduado en Alemania con el sistema “Abibac”, co-creado por Francia y Alemania, habla con fluidez cuatro idiomas: francés, alemán inglés y español.

Los peculiares trofeos del certamen

“Es una gran sensación. Venía muy nervioso a este partido después de varias finales perdidas, así que estoy muy satisfecho con este resultado”, dijo Anderson en conferencia de prensa pos campeonato y no se olvidó de destacar la actuación de su rival: ”No muchos pueden encadenar ocho partidos con victoria en estas condiciones tan cálidas. Debes estar muy orgulloso de esta gran semana que has firmado. Sin duda, un sensacional resultado”. Kevin se hizo fuerte desde su poderoso servicio y su derecha para manejar las riendas del partido. 203cm de altura le permiten gozar de uno de los mejores saques del circuito, golpe con el que casi no cedió terreno durante el certamen, fue quebrado apenas una vez en la primera ronda.

Anderson nació en Johannesburgo hace 29 años pero se fue a la Universidad de Illinois a estudiar y jugar al tenis. Jugó tres años entre 2005-07, fue campeón universitario en dobles y elegido el mejor jugador de la Universidad. En 2007 decidió ser profesional y al año siguiente, en su segundo torneo ATP disputado, alcanzó su primera final en las Vegas. A pesar de ser un jugador muy peligroso y estable Top20, nunca accedió a cuartos de final de un Grand Slam ni a semifinales de Masters1000, sus deudas pendientes. En 2008 ingresó al Top100 por tres semanas y en 2010 volvió a ese lote en el cual fue ascendiendo progresivamente hasta la estabilización en el Top20 desde 2013 hasta hoy.

Su arma y la base de su juego

Llama la atención su alto ranking por la ausencia de grandes resultados. Sus puntos se basan en una gran cantidad de finales, semifinales y cuartos de final en torneos no tan importantes y segundas semanas en Grand Slams, lo que le permiten mantenerse en esa posición sin defender gran cantidad de unidades al año siguiente. En las puertas del US Open, Anderson defiende tercera ronda, lo que le permitirá poder sumar en el último Grand Slam del año con la mira puesta en el Top10 ante de fin de año y por qué no pensar en una clasificación al Masters como el octavo mejor tenista del 2015 ya que se encuentra 11° en la “Carrera a Londres”, que contabiliza solo los puntos del año calendario.

Daniel Vitale Pizarro

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