Cómo fracasar y sin embargo aprender a ganar partidos.

wawrinka

“Ever tried. Ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better” Este lema que traducido al castellano viene a decir algo así como: “Lo intentaste. Fallaste. No importa. Inténtalo otra vez. Falla otra vez. Falla mejor” es el tatuaje que reza en el brazo del reciente ganador del Open de Australia, Stanislas Wawrinka.

A mí, personalmente, no es un lema que me guste. En mi opinión un lema tiene que tender a promover aquello que buscas y no a evitar aquello que no quieres. En este tatuaje la palabra “fallar” es la que más veces se repite, hasta en tres ocasiones en a penas dos frases. Si te pido que no pienses en un elefante verde es probable que lo que estés pensando ahora mismo sea precisamente en eso, en un elefante verde.

Lo mismo ocurre en las situaciones bajo presión de un partido. Si antes de iniciar el segundo servicio en una bola de set piensas “no hagas doble falta” es mucho más probable que ocurra que si piensas “tu eres capaz de sacar adelante este servicio”.
En esto de los lemas a cada uno le gusta el suyo y seguramente el jugador suizo lo entienda o interprete de una manera diferente a como lo hago yo puesto que, además, les está dando resultados en sus primeros partidos del año.

La RAE define fracasar como frustrar que, a su vez, se define como “privar a alguien de lo que esperaba”. Así pues, a tenor de esta definición el fracaso tiene mucho que ver con mis expectativas respecto al resultado, así pues si yo NO espero ganar un partido y lo pierdo, NO se podría decir que haya fracasado dado que no existe disonancia entre mis expectativas y el resultado obtenido.
Todos entramos en pista (o al menos así deberíamos entrar) con la expectativa de ganar el partido sea cuál sea nuestro rival. Ya hemos hablado en alguna ocasión que nuestra posición mental pre-partido tiene que ser la de Ganador/Ganador y por lo tanto, según la RAE, cuando perdemos nuestro partido lo que hacemos en realidad es fracasar puesto que priva a quién pierde de la expectativa que esperaba: Ganar. Aceptando esta realidad la pregunta sería ¿fracasar es tan malo como parece o tiene una parte positiva?

El fracaso tiene una gran multitud de dimensiones que pueden abarcar infinidad de cosas; Una bola fallada a media pista, una doble falta, un partido perdido, una final, un puesto en el ranking que no se termina de conseguir… Infinidad. Todas y cada una de ellas privan al jugador de aquello que esperaba; ganar el punto, el torneo, el partido, alcanzar el ranking…

¿Pero porqué nos preocupa tanto fracasar? En primer lugar fracasar genera frustración. Si yo espero que pase una cosa y no pasa, lo normal es que me frustre. Si mi intención es hacer un winner y lo que ocurre es que tiro la bola a la valla no sería tan raro que me frustrara puesto que he fallado en mi intento de hacer el punto ganador. El segundo lugar la palabra “fracasar” tiene una concepción y significado “social” muy peyorativo. En los países mediterráneos fracasar es sinónimo de “ya no vales” de “no hay más oportunidades. Si no vales hoy, no valdrás nunca”. Cosa que no ocurre en los países anglosajones en dónde fracasar en sinónimo de valentía, de haberlo intentado y sobre todo de experiencia y aprendizaje. Por lo tanto el problema no es la palabra fracasar, sino el significado que le damos en España o Reino Unido al hecho de no conseguir un objetivo.

Pero tampoco nos vayamos al otro extremo y pensemos que fracasar es lo mejor que te puede pasar en la vida. Hace poco tuve esta conversación con un jugador:
- Hoy he fracasado. Perdí mi partido y me siento bien al saber que tú me dices que fracasar es bueno.

- Muy bien. ¿Y que has aprendido de ese fracaso?

- Nada.

- Entonces tu fracaso no ha sido algo bueno, le dije.

Si fracasas una vez y aprendes algo nuevo que te ayude a no repetirlo o a cambiar algo de cara la próxima vez que te enfrentes a la misma situación es positivo. Si fracasas una y otra vez con la misma situación porque no aprendes ni incorporas nada nuevo a tu repertorio, entonces tienes un problema.
Fórmulas del fracaso:
- Fracasar + nuevo aprendizaje = Algo bueno.
- Fracasar + todo sigue igual = Tienes un problema.
Y para ser capaz de incorporar nuevos aprendizaje a tus fracasos necesitas armarte de:
- Una buena tolerancia a la frustración: Aprender a aceptar que no todo puede salir como esperas que ocurra y qué no pasa nada. Y es que el resultado de las situaciones son como dos globos. Uno muy grande que depende de ti y otro más pequeñito que no depende de ti. (Entorno, azar (el azar es una variable que no controlamos pero que existe…) y que tienes que esperar (e incluso rezar si crees…) para que se ponga de tu parte.

- Un elevado “locus de control interno”: Tomar el control de tu fracaso y hacerte dueño y responsable del fracaso SIN CULPABILIZARTE. Cuanto más consciente seas de la responsabilidad (que no culpa) en tu fracaso más abierto estarás a analizar y a aprender qué es lo que falló para corregirlo la próxima que te enfrentes a la misma situación. Las quejas y las justificaciones son malas compañeras para superar el fracaso.
En conclusión fracasar “mola” solo si somos capaces de no identificarnos con la frustración que genera y aprendemos algo nuevo que nos ayude a superar la situación cuando nos volvamos a enfrentar a ella. Si por el contrario no somos capaces de aprender a controlar la frustración que genera ni de sacar ninguna conclusión de lo sucedido y solo sabemos quejaros, justificarnos e identificarnos, el fracaso es como una arena movediza que te va hundiendo cada vez un poquito más. En ese caso, fracasar “no mola nada”.
Recuerda:
Fracasar + nuevo aprendizaje = Algo bueno

@tmiweb

@vicentecuairan

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