El entrenamiento de la velocidad de desplazamiento en tenis

1. INTRODUCCIÓN.

El tenis es un deporte que combina esfuerzos intensos con periodos más o menos amplios de recuperación sobre el tiempo de esfuerzo (1:3 ó 1:4). Según Rey (2006), se trata de un deporte el que el predomina el rol del metabolismo anaeróbico. Por tanto, hablamos de un deporte de naturaleza intermitente donde se alternan periodos de mayor consumo de oxígeno con otros de recuperación donde el metabolismo aeróbico cobra una gran importancia ya que permitirá al jugador recuperarse de una manera más rápida. Diversos autores (Rey, 2006; Smekal, 2001; Kovacs, 2007) muestran que durante los periodos de máximo esfuerzo se llega a consumos de oxígeno cercanos al 80% del VO2max, mientras que los periodos de descanso se aproximan al 50% del mismo.

Aunque parezca lo contrario, el metabolismo del lactato no tiene mucha importancia en el tenis. Se podría entender que una acumulación del mismo podría afectar al rendimiento y la coordinación pero los estudios más recientes demuestran que las acumulaciones son muy bajas, con lo que la fatiga no se ve implicada (Kovacs, 2007).

Una vez expuestos algunos apuntes sobre las características fisiológicas de este deporte pasaremos a exponer el propósito específico de este trabajo, el cual busca centrarse sobre el análisis del entrenamiento de la velocidad en el tenis de competición. Hacemos hincapié en el tenis de competición ya que la velocidad a la que se entrena en un entrenamiento puede diferir mucho de la realizada durante la competición y de este modo no estar entrenando de manera específica sobre las demandas de la competición.

A lo largo de este trabajo realizaremos una revisión bibliográfica sobre los últimos 10 años de investigación científica centrada en el tema del entrenamiento de la velocidad en el tenis en sus diferentes etapas de desarrollo, es decir, desde niños de 12-14 años hasta jugadores de alta competición pertenecientes a los circuitos ATP y WTA.

2. EL ENTRENAMIENTO DE LA VELOCIDAD EN EL TENIS: ESTUDIOS ACTUALES.

Kovacs (2007) comenta que el tenis es un deporte basado en un ritmo alto, con un marcado carácter explosivo, donde la potencia, fuerza y velocidad se vuelven variables importantísimas para el rendimiento final en competición. La mezcla de habilidades anaeróbicas, rapidez, agilidad, potencia se unen a la capacidad aeróbica que será importante en las recuperaciones. El mismo autor en un artículo de 2006 certifica que el entrenamiento específico y la mejora de la fuerza aumentarán considerablemente el rendimiento y la prevención de lesiones. Como podemos apreciar la fuerza es la base de la velocidad y su expresión de modo explosivo es determinante para moverse con rapidez y agilidad en todas las habilidades tenísticas.

Rey (2006), nos expone que a mayor nivel de juego corresponden valores más altos en los tests de potencia y velocidad de desplazamiento. Esta aportación es importantísima ya que demuestra que el tenis de alta competición se mueve a velocidades impresionantes con servicios por encima de los 220 km/h con muchísima facilidad, golpes desde el fondo de la pista a 150 km/h que obligan a los jugadores a tener una gran anticipación y velocidad de desplazamiento, cambiando los patrones motores al entrar a los diferentes golpes. Nos indica que los sprint por encima de 20 m no son específicos y que no deberían realizarse ya que los desplazamientos en el tenis son de 3-4 m y con 4-5 cambios de dirección, lo que supone recorridos de 12 a 20 m por punto con arrancadas y frenadas constantes que fatigan mucho más al jugador (Smekal, 2001). Rey nos sigue comentando que las extremidades inferiores, causantes de los rápidos desplazamientos, son determinantes para el rendimiento en el tenis y se debería trabajar en este sentido.

Kovacs (2007) indica que los puntos suelen durar unos 10 segundos de media aunque varían mucho en función de la superficie sobre la que se juega. Se han obtenido datos recientes de 2003 que mostraban duraciones de 2-3 segundos en Wimbledom (hierba) y de 6-7 segundos en US Open y Open de Australia (superficies duras). Ante estas duraciones Ferrauti (2001) argumenta en su estudio que aparecen incrementos significativos del lactato sanguíneo cuando el sujeto no recupera adecuadamente (1:1 (unos 10 segundos sobre esfuerzos de 6-8 segundos)), incidiendo negativamente en la precisión y velocidad. Por tanto, las recuperaciones deben ser algo más extensas aunque siempre se deberán ceñir a lo que nos marca el reglamento de la ITF, donde se reflejan 20 segundos de recuperación en todas las superficies y así Jonson (2006) comenta que el juego sobre tierra batida provoca una fatiga más temprana y Nigg (2003) expone que esta superficie genera menor numero de lesiones debido a una menor velocidad de desplazamiento. Por tanto, el entrenamiento de la velocidad estará influido por la fase de la temporada y la superficie sobre la que toque jugar.

Por tanto, hasta el momento podemos decir que la velocidad y agilidad en el tenis es primordial para el rendimiento. Los tiempos de esfuerzo son variables en función de la superficie y que la recuperación siempre es de 20 segundos. Los desplazamientos deben ser cortos y con constantes cambios de dirección. Con respecto a estas afirmaciones, Rey (2006), nos indica que un buen test para valorar la velocidad de desplazamiento en el tenis será el Test de 10×5 m ya que aporta datos sobre esfuerzos específicos a la disciplina deportiva. En este sentido, Leone y colaboradores (2006) aportan la idea de realizar tests específicos para valorar la velocidad específica en el tenis y su entrenamiento de cara al alto rendimiento en competición (jugadores junior) por medio de ejercicios con sprints de 4 m repetidos durante 20 metros acompañados de golpeos. Siguen empeñados en la idea de no utilizar tests de valoración de 20 a 40 m en línea ya que correlacionan con las demandas específicas del tenis en competición. Por tanto, se deben mejorar las estrategias para incrementar y desarrollar la velocidad en situación de juego.

Morgan (2002), aporta que el entrenamiento de la agilidad en el tenis debería realizarse en ausencia de fatiga y antes del entrenamiento de fuerza o técnica, aunque también podría trabajarse únicamenta. En esta afirmación estamos de acuerdo a medias. En primer lugar, el entrenamiento de agilidad al estar influido por factores nerviosos debería realizarse antes de un trabajo extenuante de fuerza pero no estamos de acuerdo al trabajar la agilidad en situación de ausencia de fatiga ya que un jugador salta a la pista con 45 minutos de calentamiento a sus espaldas y puede estar en la pista hasta 5 horas con recuperaciones parciales de 20 segundos en cada punto y de 90 segundos tras unos 10 puntos disputados. Por tanto, la agilidad debe trabajarse también en situación de fatiga para que el jugador esté entrenado sobre las condiciones de competición. Las recuperaciones deben ser activas tal y como se realizan en un partido donde el jugador no para en ningún momento intentando recuperarse y preparar el siguiente punto utilizando diferentes estrategias psicológicas.

Cisick (2002), argumenta que diferentes artículos muestran una mejora de la velocidad por medio del aprendizaje adecuado de la técnica de carrera (amplitud, frecuencia, tipos de apoyos,…). Este aspecto tal vez no se ha contemplado en otros estudios pero creemos que se trata de un factor determinante. A menor tiempo de contacto con el suelo mayor será la velocidad y permitirá llegar a esas dejadas que antes nos costaba llegar.

Mamassis (2005), en un artículo muy importante para el desarrollo de este trabajo expone la mejora de la velocidad de desplazamiento en jugadores de tenis tras un periodo de 10 semanas en los que se desarrollan diferentes entrenamientos de fuerza explosiva, agilidad y velocidad implicando a los miembros inferiores. Estos ejercicios son: pliométricos (saltos laterales y frontales, saltos a la pata coja con ambas piernas,…), sprint y cambios rápidos de dirección. En este sentido, Miller (2006) también realiza un trabajo de pliometría en 6 semanas donde mejora la agilidad de los sujetos debido a un importante incremento de la fuerza y la explosividad. Añade que este trabajo debe incluirse en la fase preparatoria previa a la competición.

Miller y colaboradores (2001) comentan que el trabajo de velocidad y agilidad ayuda a prevenir lesiones e incrementa las habilidades desarrolladas en el juego en jugadores senior ya que se trabajan aspectos que se pierden con la edad. Aunque este artículo no tenga mucha relación con el alto rendimiento nos da pie para hablar de la planificación de la velocidad en el tenis a lo largo de la temporada o los macrociclos en los que se divide la temporada de un tenista ATP.

Porta y Sanz (2005) comentan que el entrenamiento de la velocidad en el tenis de alta competición debe trabajarse en el periodo de transformación aunque el periodo de realización debe aplicarse en situación de competición. Esta velocidad será resistida durante diferentes golpeos o desplazamientos en los diferentes drills empleados en los entrenamientos. Algunos autores, Unierzyski (2003), que escriben sobre la planificación en jugadores infantiles y utilizan una periodización más clásica introducen el entrenamiento de la velocidad durante todas las fases, tal vez por que los jóvenes jugadores se encuentran en el periodo crítico de desarrollo de esta cualidad física derivada. Morgan (2002) aconseja incrementar la intensidad del entrenamiento de la velocidad en función del estado de forma del jugador.

Por tanto, una vez conocidas todas las aportaciones más recientes sobre el entrenamiento de la velocidad en el tenis pasaremos, en el siguiente apartado, a desarrollar sus características más importantes aunque en este apartado hemos dejado caer algunos parámetros de desarrollo y control del entrenamiento de la velocidad y agilidad.

3. METODOLOGÍA Y RESULTADOS TRAS LA APLICACIÓN DEL ENTRENAMIENTO DE LA VELOCIDAD EN EL TENIS.

En este apartado vamos a aportar algunos parámetros de desarrollo para el entrenamiento y mejora de la velocidad y agilidad. Aunque algunos aspectos ya se han dejado ver anteriormente no está de más volver a citarlos de cara a la preparación de sesiones de entrenamiento.

Por tanto, el tiempo de entrenamiento de esta habilidad estará centrada entre los 20 y 60 minutos (Mamassis, 2005). Los esfuerzos serán de 3 a 8 segundos de duración a intensidad máxima, incluyendo sprints de 4 m con cambios de dirección constantes y completando distancias de 20 metros por repetición. Estas repeticiones se agruparán en series de 8-10, simulando los puntos medios que se dan en un juego. Tras cada repetición se dará un tiempo de 20 segundos de recuperación activa, aunque podrá ser algo mayor en función del periodo de la temporada en la que estemos. Con este patrón de entrenamiento buscamos relaciones de esfuerzo/descanso de 1:3 a 1:5. Como ya comentamos antes, hay mayor fatiga en la temporada de tierra batida, por lo que la recuperación tendrá un índice menor 1:2 ó 1:3. Recuperaciones completas de 1 y 2 minutos entre cada repetición no serían específicos ni aplicables a la competición y el jugador tendría un gran déficit en su preparación. Tras cada repetición estableceremos unos 90-120 segundos de recuperación simulando el tiempo de reposo en los intercambios de lado. Estos entrenamientos se realizarán unas 5 veces a la semana, aunque algunos autores comentan que con 3 días ya se aprecian mejoras. Muy importante: siempre que se pueda, estos ejercicios debe realizarse con bolas ya que mejoramos la motivación hacia este trabajo y será más específico ya que tras cada desplazamiento siempre hay un golpeo.

Además, el entrenamiento de la técnica de carrera puede ser interesante de cara a una mejora de la eficiencia de los patrones motores de la carrera. De esta manera podemos economizar energía que nos será útil en los momentos clave del partido.

Los principales tests para la evaluación de la velocidad y su progreso por medio de este entrenamiento específico son los siguientes:

a)    Test de 10 x 5 m (cambios de dirección en poca distancia).

b)    Test de la araña.

c)     Test de 40 yardas. Estos tests en línea nunca serán superiores a los 20 m ya que no correlacionan adecuadamente con las necesidades específicas en el tenis de competición.

d)    Salto de longitud y SJ (Squat Jump). Estos tests correlacionan de manera casi perfecta y demuestran que una buena fuerza explosiva en las piernas influyen en el salto y en la carrera.

4. BIBLIOGRAFÍA.

Cissik, J. (2002). Technique and Speed Development for Running. NCSA Performance Training Journal, Vol. 1, 8, pp. 21-26.

Ferrauti, A.; Pluim, B. & Weber, K. (2001). The effect of recovery duration on running speed and stroke quality during intermittent training drills in elite tennis players. Journal of Sports Sciences, Vol. 19, 4, pp. 235–242.

Johnson, C. & McHugh, M. (2006). Performance demands of professional male tennis players. British Journal of Sports Medicine, 40, pp. 696-699.

Kovacs, M. (2006). Applied physiology of tennis performance. British Journal of Sports Medicine, 40, pp. 381-386.

Kovacs, M. (2004). Energy system-specific training for tennis. Strength and Conditioning Journal, Vol. 26, 5, pp. 10-13.

Kovacs, M. (2007). Tennis Physiology: Training the Competitive Athlete. Sports Medicine, Vol. 37, 3, pp. 189-198.

Leone, M.; Comtois, A.; Tremblay, F. & Léger, L. (2006). Specificity of Running Speed and Agility in Competitive Junior Tennis Players. Medicine and Science in Tennis, Vol., 11, 1, pp.10-11.

Mamassis, G. (2005). Changes in Agility and Speed after a 10-week Periodized Training Program in Male Tennis Players. Medicine and Science in Tennis, Vol. 10, 2, pp. 4-5.

Miller, M.; Herniman, J.; Ricard, M.; Cheatham, M. & Michael, T. (2006). The effects of a 6-week plyometric training program on agility. Journal of Sports Science and Medicine, 5, 459-465.

Miller, J.; Hilbert, S. & Brown, L. (2001). Speed, Quickness, and Agility Training for Senior Tennis Players. National Strength & Conditioning Association, Vol. 23, 5, pp. 62–66.

Molina, I. (2005). Periodización en el circuito junior ITF: El estudio de un caso (El equipo junior ITF). Coaching and sport science review, ITF, 36, pp. 6-8.

Morante, S. & Brotherhood, J. (2005). Match Characteristics of Professional Singles Tennis. Medicine and Science in Tennis,

Morgan, T. (2002). Agility Training For Improved Tennis Performance. NCSA Performance Training Journal, Vol. 1, 1, pp. 5-8.

Nigg, B. (2003). The effect of tennis surfaces on the game of tennis. Universidad de Calgary, Canada.

Porta, J. & Sanz, D. (2005). Planificación para el tenis de alta competición masculino. Coaching and sport science review, ITF, 36, pp. 12-13.

Rey, J. P. (2006). Condición física y composición corporal de tenistas masculinos de categoría absoluta. IV Congreso Mundial de Ciencia y Deportes de Raqueta, Madrid.

Smekal, G.; Serge, P.; Rihacek, C.; Pokan, R.; Hofmann, P.; Baron, R.; Tschan, H. & bachl, N. (2001). A physiological profile of tennis match play. Medicine & Science in Sports & Exercise, Vol. 36, 6, pp. 999-1005.

Unierzyski, P. (2005). Periodización de jugadores hasta 14 años. Coaching and sport science review, ITF, 36, pp. 4-5.

4 Comentarios

  • Buena recopilación de datos, Tengo un hijo de 12 años compitiendo y es estso lo que le falta. Poco a Poco

  • Muy interesante !!! sobre todo para gente sana. Yo tengo 48 años dos operaciones de ligamentos cruzados en pierna derecha. Jugué siempre Padel hasta q mi rodilla dijo basta(tardaba dos días en recuperarme del dolor. El tenis es mi pasión y en tierra batida estoy haciendo mis primeros pasos, me encanta !!! pero se de mis limitaciones sobre todo el tema q están tratando o sea los desplazamientos. Trato de suplirlo con una buena ubicación de cancha sobre todo tratando de adivinar los tiros de mi rival para poder anticiparme. gracias y adelante !!!

  • Muy buen artículo!!

    Y con su respectiva bibliografía, como debe ser.

    Felicidades y gracias por publicarlo.

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