Inoxidables

Alegría americana en Buenos Aires

Australian Open 1998, segunda ronda. Las hermanas Williams, por aquellos años adolescentes en el circuito WTA, se enfrentaron por primera vez como profesionales. La mayor de las morenas, Venus, derrotaba a Serena y dio el puntapié inicial a un duelo que marcaría una época dentro del circuito femenino y que sigue vigente, aunque menos predominante en la actualidad. Esa rivalidad, que ostenta 24 enfrentamientos con dominación de Serena 14-10, estuvo en el Buenos Aires Lawn Tennis el sábado, por primera vez, para deleitar al público argentino.

En un BALTC casi lleno, las hijas de Richard Williams divirtieron al público que desde las gradas, vitorearon y aplaudieron los bailes de Venus y la potencia de Serena en una tarde muy agradable en Palermo. El show finalizó con los Auténticos Decadentes en pleno Court Central y con las hermanas bailando al ritmo de la música de “Cucho” y su banda. Mucha onda por parte de las jugadoras, buen clima meteorológico, la gente respetuosa y un estadio en condiciones, pese a los baños que dejan aun muchísimo que desear y que tendrán que mejorar, de cara a un ATP de Buenos Aires con jugadores de la talla de David FerrerFernando VerdascoTommy Robredo, los argentinos y quizás, porque no, Rafael Nadal.

Las entrenadas por su padre Richard, sin contacto con el profesionalismo hasta que cumplieron la mayoría de edad, desde su irrupción en la WTA en 1997 y 1998 respectivamente, impusieron una nueva forma y manera de jugar al tenis. Pura potencia y tiros que superan ampliamente la velocidad media de cualquiera de sus rivales, dominaron y dominan el tenis hace más quince años, con altas y bajas, pero siempre con alguna de las dos en la cima del tenis femenino o luchando por la cúspide. Hoy podemos decir que el trabajo que hizo su padre/entrenador con sus hijas fue excelente. El acompañamiento de su familia, a pesar de que Richard Oracene actualmente están separados, demostró siempre la unidad y el vinculo que los une. Aun hoy vemos a sus padres y hermanas acompañándolas por el mundo, ya sea en las tribunas o en los boxs de fotografía, al borde de las estadios más importantes de la orbe.

Coloridas, vanguardistas de la moda, desafiantes y religiosas (Testigos de Jehová), las hermanas Williams son dos exponentes de la historia del tenis femenino. Sus triunfos, sus batallas, sus duelos y sus declaraciones, no pasaron ni pasarán desapercibidos en las crónicas de los partidos, luego de que cuelguen sus raquetas. Pero eso parece no estar cerca en el tiempo. En un tenis femenino que carece de rivales de fuste para hacerle sombra a Serena Williams y también a Venus, si vuelve a su plenitud física, se las va a extrañar, y mucho, cuando se retiren. Por eso, esta visita a la capital de la República Argentina era un espectáculo digno de aprovechar y disfrutar, visita que quizá no se vuelva a repetir.

N°1 sin escrúpulos

Algunos datos para dimensionar la magnitud de la visita de las hermanas Williams, a pesar de que vinieron para participar de una exhibición. Entre las dos, suman 101 títulos WTA y 24 Grand Slams. Ambas número uno a la largo de su carrera, Serena actualmente le lleva más de cinco mil puntos a Azarenka, su inmediata perseguidora, aunque “inmediata” es una manera de decir… A pesar de que superan los 30 años (32 Serena y 33 Venus), demuestran que siguen dando batalla y más aun la menor de ellas, que desde su vuelta al circuito luego de la embolia pulmonar sufrida en 2011 por un corte en la planta de su pie, que derivó en una lesión que no se sabía si iba a volver a jugar al tenis. Serena no solo volvió sino que arrasó prácticamente con casi todo torneo que se le puso en su camino.

Esta temporada, la auspiciada por Nike volvió a la posición número uno del ranking WTA, logró 11 títulos, entre ellos dos de Grand Slam, llegando a los 17, la cifra de Roger Federeren Majors y 78 victorias, número que nunca había logrado en un año calendario. Además consiguió la medalla de Oro en los Juegos Olímpicos en Londres 2012. Si contamos los Grand Slams que consiguió con su hermana y Max Mirnyi, llegamos a la suma de 32, sí, 32 Grand Slams en su haber, más tres medallas de oro en esa disciplina, también junto a su hermana. En relación a las máximas ganadoras de Grand Slam, Serena Williams se ubica cuarta, detrás de Navratilova Evert (18) y lejos aun de Graf (22). Y todo lo consiguió a sus jóvenes 32 añitos. Nada mal.

Mejor actuación del año en Grand Slam: R3 Australian Open

La mayor de las hermanas, no está pasando su mejor momento en el circuito. Sin títulos en 2013 y ubicada 47 en el ranking WTA, parece que su físico no la trata igual que a Serenay ya no mantiene la misma intensidad y explosión en sus golpes como lo supo hacer durante más de una década. Su último Grand Slam fue allá por 2008 en Wimbledon, precisamente ante su hermana en la final. Y su última final fue al año siguiente, también en el All England y curiosamente también ante su hermana menor, pero esta vez no pudo doblegarla. Venus acumula siete Majors y 44 títulos WTA. Si sumamos los trece “Grandes” que conquistó junto a Serena y otros dos de compañera con Justin Gimelstob, suma la nada despreciable cantidad de 22 entre singles y dobles. Las dueñas de la WTA, aun le siguen sacando sonrisas a sus fans y esperemos que por mucho tiempo más. Y estuvieron en Buenos Aires. Todo un lujo.

Daniel Vitale Pizarro

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