Plan para la prevención de dificultades en el rendimiento de deportistas y entrenadores

En el presente trabajo pretendo hacer un compendio de ideas y de experiencias acerca de la enseñanza del tenis, referida concretamente a mi papel de entrenador o educador.

Durante los años en que he ejercido como profesor de tenis me he encontrado con multitud de problemas y de retos siendo una de mis mayores inquietudes buscar la mejor manera de enseñar a jugar, pero no desde un punto de vista técnico, aquí la dificultad es menor ya que prácticamente toda la técnica está inventada, sino desde el punto de vista de “motivar” a los alumnos para que vuelvan  con ilusión al siguiente día de clase.

Me he encontrado con muchas dificultades personales, desde el niño que empieza en la escuela como una obligación por parte de los padres, hasta alguna patología como niños hiperactivos. En alguna ocasión, siendo sinceros, no hemos conseguido que algún niño que venía con ilusión a aprender cumpliese las expectativas que inicialmente se había creado, afortunadamente este tipo de casos van descendiendo con el paso de los años.

Por otro lado observando el trabajo de otros profesores también me he encontrado un poco de todo, desde el típico monitor “lanzabolas” hasta aquel monitor que sin muchos conocimientos técnicos consigue que el alumno disfrute todos los minutos que tiene su entrenamiento.

Con el presente trabajo que pretende ser mas una reflexión personal que una enumeración de estrategias, pretendo exponer alguna de mis ideas personales acerca de que problemas y  que caminos se pueden seguir para enseñar a jugar al tenis.

  1. 1. El papel del entrenador de tenis. ¿Cómo enseñar a jugar?.

1.1. El papel del entrenador en las escuelas de iniciación.

En este tipo de escuelas yo creo que el objetivo principal es la diversión con el tenis entre la comunidad que se desplaza a aprender a jugar,  podemos decir que aprender la técnica es un objetivo secundario.

A la hora de elegir un entrenador para mis escuelas me fijo en una cualidad que creo que es muy importante para este tipo de enseñanza, la paciencia. Muchas veces entre alumnos he escuchado este tipo de comentarios:

“A veces no entiendo lo que el profesor me quiere decir, si lo entendiera podría hacerlo mejor.”

“Hay entrenadores que te explican las cosas, pero lo hacen de mala leche. Parece que les sepa mal que no sepas hacer un golpe y a veces pienso:¡Jolines, si parece que soy burro!, y es que a veces te tratan como si fueses burro.”

“Depende de la forma en que te expliquen una cosa dices: Aunque no lo haya entendido a este hombre no le vuelvo a preguntar porque va a volver a repetirlo de la misma forma y tampoco me enteraré de nada. Pero, en cambio, hay otros que sí, que te lo vuelven a contar de formas diferentes hasta que lo comprendes.”

“Voy siempre retrasado con respecto a los demás, hay golpes que todavía no se hacer, no estoy acostumbrado a este ritmo de juego”

“No me entero, no se pegar una derecha, y este tío me enseña una dejada….”

” El profesor está todo el día hablando y yo me aburro. ¡Ojala acabemos pronto la clase!”

“En todo el curso sólo hemos derecha y revés. ¿Esto es tenis?”

“El profesor dice: ¡Cinco vueltas a la pista!, y las damos, pero, ¿para que sirve esto?”

“A mi personalmente me gusta más el profe de la pista de al lado, consigue que todos los niños estén jugando, siempre hacen juegos, y yo aquí en la fila esperando a que me toque pegar una bola”

“En la otra escuela de tenis en la que estuve, los entrenadores dejaban de lado a los que jugaban peor y estaban más tiempo con los que jugaban mejor. A nosotros nos tratan como torpes, ¿cómo vamos a llegar a jugar algún día bien?”

“Cuando te das cuenta que no vas a ser de los mejores, empiezas a pasar. Tampoco es plan de luchar. Estas y basta. Cuando te dicen que te separarán por grupos ya sabes que te va a tocar en el de los peores”

“Hay entrenadores que van a lo suyo, como si pasarán de ti, tiran bolas, y nosotros recogemos”

“Lo que más me gusta es jugar puntos, lástima que con algún entrenador sólo lo hagamos al final del entrenamiento, y parece que nos deja a regañadientes”

Después de reflexionar un poco sobre estas frases se pueden sacar muchas conclusiones acerca de los profesionales de la enseñanza del tenis, así como de los niños que van a aprender a una escuela de tenis. Podemos concluir que los obstáculos que se puede encontrar los profesionales en clase son entre otros:

-          La rutina en las clases.

-          La falta de imaginación.

-          La erudición pedante.

-          La poca transparencia en las explicaciones.

-          La excesiva especialización.

-          La fatiga como consecuencia de una falta de forma física o por exceso de trabajo.

-          Las actitudes derrotistas y escépticas frente a la profesión que ejerce.

-          No conocer la personalidad de sus alumnos.

-          El castigo como medida para solucionar los problemas de conducta que los alumnos puedan plantear.

En este nivel lo que más nos interesa es que el educador tenga una buena preparación y pueda dar solución a cualquier problema que se le presente.

A la vista de lo explicado anteriormente enumero una serie de cualidades que el alumno valora de su profesor de tenis.

-          Comprensión y simpatía hacia los alumnos, enfocando los problemas con espíritu joven e instando a ponerse en lugar de ellos; así mismo, un trato afable que de ninguna manera esta reñido con el rendimiento y la disciplina necesaria.

-          La capacidad de entrega, hacia el trabajo y los alumnos, procurando que ellos se motiven. La clase hay que hacerla divertida.

-          Rectitud de criterio, evitando favoritismos y la entrega exclusiva hacia los mejores. Los alumnos “malos” son los que más necesitan ayuda y el consejo del profesor.

-          Tratar de evitar la tendencia a dejarse influir por una aspecto específico de la persona y generalizar este juicio, positivo o negativo, a otros aspectos no relacionados.

-          Sentido de la responsabilidad, que puede detectarse en multitud de detalles (aprovechamiento del tiempo, etc…)

-          Confianza en si mismo y en los alumnos, la primera vendrá por el dominio de la profesión, el saber lo que se enseña y como enseñarlo; la segunda por un espíritu abierto a cualquier clase de crítica o sugerencia, sin la absurda pretensión de que el profesor lo sabe todo. Recordamos que el profesor puede y debe aprender del alumno.

-          Transparencia didáctica;  fruto de la sencillez y la claridad. Se deben evitar tecnicismos incomprensibles y el vocabulario plagado de anglicismos.

1.2.        El papel del entrenador en las escuelas de competición.

En este tipo de escuelas se busca como primer objetivo el rendimiento. No por ello es menos importante el papel “afectivo” del entrenador. Los alumnos pasan muchas horas junto a sus entrenadores, el trabajo es duro y muchas veces carece de recompensa.

En este tipo de nivel son multitud de escuelas las que disponen de un psicólogo, con multitud de funciones: entrenamiento psicológico o simplemente escuchar al jugador.

Pero también son muchas las escuelas en las que no existe psicólogo y es el entrenador el que debe de realizar entre otros este papel a parte del puramente técnico.

Como hemos explicado anteriormente en este tipo de nivel el rendimiento es el principal objetivo, los jugadores están sometidos a multitud de presiones, entrenadores, familiares, etc…..Por ello el entrenador además de optimizar la enseñanza del tenis, debe de tener un papel casi de “amigo” del jugador.

El entrenador en este nivel debe generar siempre seguridad y despertar el interés y la atención para que el jugador siga progresando sin fijarse en demasía en los resultados a corto plazo sino que debe lograr que estos alumnos comprendan que están trabajando a largo plazo, se han visto multitud de jugadores buenos en categorías alevín e infantil, pero que han desaparecido cuando han llegado a edad adulta.

El entrenador debe adoptar una pedagogía de afecto, de entusiasmo de colaboración. El jugador debe sentirse como amigo y compañero del entrenador, sabe que lo tiene para cualquier problema que le pueda surgir, no es sólo una persona que exige rendimiento.

En grupos de competición igual que en los de iniciación debemos mantener un sentido de igualdad y autoestima. La sociedad actual es competitiva por naturaleza; el educador no debe hacer que el jugador se sienta inferior a otros. Si el entrenador le crea un sentimiento de inferioridad e inseguridad el jugador no se atreverá a evolucionar en su juego, se limitará a hacer cosas que ya sabe, no querrá emprender tareas que  impliquen la más mínima dificultad.

Por supuesto el entrenador debe eliminar los castigos que muestren nuestra agresividad. Los insultos, amenazas, burlas y castigos físicos deben ser totalmente rechazados, el alumno que es tratado con ellos irá almacenando grandes dosis de represión y frustración, que pronto generarán en actos violentos contra su medio ambiente e incluso contra sí mismo.

En competición debemos procurar no crear en nuestros alumnos estados elevados de ansiedad. Son muchas las escuelas que he visitado en las que el clima es muy propicio para crear personas que quieran sobresalir por encima de sus compañeros cueste lo que cueste, ser el primero, el mejor, etc…. todo ello está favorecido también por el inicio temprano de la competición y profesionalización temprana sin que el alumno esté formado.

No debemos olvidarnos que un papel importante del entrenador es enseñar a sus jugadores a participar, estando presente tanto la derrota, que no deben asimilar como un fracaso, como la victoria, que del mismo modo no se puede equiparar a un éxito, y saber afrontar la realidad objetiva. El entrenador tiene un rol decisivo en esta área, procurando evitar estados de ansiedad permanente, creados por los propios objetivos inadecuados o por presiones familiares.

El entrenador animará al jugador a una superación personal, a lograr superarse cada día, pero sin él ánimo de estar por encima de nadie. El jugador y el entrenador deben aceptar las propias limitaciones de ambos.

También se debe conocer el desarrollo evolutivo del alumno. El sujeto no viene predeterminado, si predispuesto como resultado del encuentro con las características heredo-constitucionales, factores postnatales y presiones ambientales; al sujeto hay que considerarlo en su contexto ambiental en el que crece y se relaciona.

El entrenador debe de tener presente que la evolución del alumno depende de lo que es capaz de aprender, siendo esta capacidad de aprendizaje determinada, en parte, por una buena programación y una adecuada metodología, lo que nos proporciona una enseñanza eficaz. El educador va estar condicionado por las capacidades cognitivas, experiencias e historial personal del jugador.

En este nivel es muy importante permitir que el jugador emita sus juicios y observaciones, tanto en el período preparatorio como en el período de competición y post-competición.

El entrenador debe permanecer receptivo ante los comentarios de sus jugadores. La actitud correcta es escuchar y prestar atención al alumno, si sus juicios no son correctos, hay que explicarle dónde está su error, utilizando unos términos asequibles para su comprensión; en muchas ocasiones es imprescindible una demostración práctica, lo que facilita al comunicación como consecuencia del aprendizaje.

Las preguntas del jugador se deben de responder con la verdad; no podemos permitir que se vayan con dudas.

Otro papel importante del entrenador es la preparación del jugador ante sus primeras competiciones. El entrenador debe de realizar las siguiente funciones:

-          Mentalizar al alumno y hacerle ver que forma parte del aprendizaje.

-          Orientar y reforzar la actuación en torno a la tarea.

-          Los resultados no dependen de uno mismo.

-          Controlar el nivel de los participantes.

-          Disfrutar jugando o juega como cuando disfrutas jugando.

-          Interpretar las adversidades como desafíos.

-          Provocar emociones positivas.

-          Percibirla como una oportunidad, nunca como una amenaza.

-          Evitar distracciones y pensamientos negativos.

-         Controlar variables ambientales.

A la vista de todo esto podemos concluir que un buen entrenador para este tipo de nivel es aquel que se comporta como un amigo de los jugadores, sintiéndose participe en el trabajo del jugador, sintiendo como suyas tanto las victorias como las derrotas, nunca presionando, y sobre todo nunca ejercer como jefe de los jugadores, es decir que ellos sientan que tienes una persona a la que deben rendir cuentas ganando partidos, esto sin duda sería una fuente más de presión para el jugador que hará que el rendimiento decaiga.

El entrenador debe conocer a cada jugador, viendo que situaciones pueden favorecer y que situaciones pueden disminuir su rendimiento.

1.3.        El papel del entrenador con los adultos.

Con el paso de los años me he dado cuenta que en este tipo de grupos, se cumple la máxima de que el entrenador debe adaptarse al grupo. Quizás en este tipo de grupos la heterogeneidad es mucho mayor que en las escuelas infantiles.

Hace tiempo cuando empezaba con mis escuelas había unos grupos que yo denominaba “las señoras del café” en el que los alumnos buscaban más las relaciones sociales que el aprender a jugar al tenis, yo como “buen” profesional en la enseñanza del tenis, les exigía una disciplina tenística, es decir, ellos tenían que aprender a jugar al tenis.

Obviamente yo no tuve en cuenta la razón por la que ellos asistían a clases de tenis, y claro, acabaron dejándolo. Con esta breve explicación pretendo hacer ver que en este tipo de grupo es casi el alumno el que organiza la dinámica de la clase, el monitor debe quedar en una especie de segundo plano, como animador y proponiendo tareas de acuerdo con los objetivos que los alumnos se han marcado.

He dicho anteriormente que las clases de adultos son las más heterogéneas en cuanto a objetivos, una breve encuesta que he realizado con mis alumnos adultos me sirvió para conocer el porqué acuden a clases de tenis. Por orden de importancia estos objetivos fueron los siguientes:

-          Diversión

-          Relaciones con los compañeros

-          Aprendizaje

-          Trato con el profesor

-          Aumentar el conocimiento técnico

-          Ambiente de grupo

-          Mejora de la forma física

-          Aumentar las relaciones sociales

Como conclusión y a la vista de los datos obtenidos, aún siendo bien puntuada, el aprendizaje de la técnica no es lo más importante. Por ello nuestras clases no buscan un aprendizaje muy estricto. Resulta más importante una buena relación en el grupo profesor-alumno y sobre todo que las clases sean lo más divertidas posibles.

Es una realidad que el jugador adulto necesita cambiar durante su sesión o clase de tenis su actitud con respecto al resto del día. Las clases de tenis significan un escape, una manera de romper con la rutina diaria.

Mientras las clases a niños y jóvenes suelen ser un medio hacia la competición, para los adultos es un fin en si misma. Estas consideraciones se deben anteponer al propio aprendizaje en muchas partes de una sesión.

En una clase de adultos en mi escuela de tenis siempre le digo al monitor: “hazla divertida y que suden” con estas dos premisas creo que ya se cumplen una gran parte del objetivo de las clases para adultos, ellos vienen a pasarlo bien, pero pienso que deben irse con la sensación de hacer ejercicio físico.

En este tipo de escuelas siempre se buscan monitores que favorezcan una buena dinámica en el grupo, que fomente las relaciones entre los alumnos, y por supuesto nunca viene mal una cenita cada trimestre para conocernos mejor.

2. ¿Cómo aprender a jugar al tenis?

2.1. ¿Cómo buscar que el alumno esté preparado para aprender?

En muchas ocasiones nos encontramos con el problema de que el alumno viene obligado a la clase de tenis, nosotros como profesionales de la enseñanza debemos crear el ambiente idóneo para que el aprendizaje sea correcto.

Me he encontrado en alguna ocasión con monitores que no tenían demasiados conocimientos técnicos pero conseguían que sus alumnos aprendieran de forma mas o menos rápida las cuestiones que ellos proponen, por el lado contrario monitores con excelentes conocimientos técnicos no lograban “llegar” a sus alumnos.

Es aquí donde pienso que la motivación juega un papel fundamental, tanto para el profesor como para el alumno, pero creo que debe ser el profesor el que motive al alumno, por lo que enumero una serie de recursos que se pueden utilizar para lograr un desarrollo adecuado en el entrenamiento de tenis.

-          Hacer entrenamientos divertidos y con contenidos adaptados a las necesidades, intereses y capacidades de los practicantes.

-          Dominar la didáctica para dirigir al grupo sin generar conflictos y aceptando los errores.

-          Desarrollar la capacidad reflexiva para mejorar la motivación a medida que se va teniendo más experiencia y se aprende a resolver problemas.

-          Plantear las tareas en forma de retos que sean alcanzables. Tareas demasiado fáciles o demasiado difíciles no resultan atractivas.

-          El profesor es una pieza clave. Su actitud tiene una enorme influencia en la motivación. Si el ambiente es relajado y distendido, habrá una actitud más positiva, que si el clima es tenso y estricto.

-          Crear un clima de confianza. Creer en el alumno, permitirle participar y tomar decisiones.

-          Enviar mensajes claros. Facilitar la comunicación y que sea ésta coherente. Aprender a escuchar activamente.

-          Posibilidad de ofrecer datos sobre los resultados del aprendizaje. Ser constante y positivo durante todo el proceso. Dar feedback a todos independientemente del nivel alcanzado.

-          Cada persona tiene su propio ritmo de aprendizaje y debe ser respetado.

-          Valorar y premiar las conductas y el esfuerzo, no sólo el resultado.

-          Analizar con objetividad tanto los aciertos como los errores, siempre con el propósito de tomar decisiones adecuadas respecto al próximo trabajo a realizar con el deportista.

-          Tratar siempre a los jugadores con respeto y afecto. Son personas.

4. ¿Qué hacer cuando se “acaba la paciencia”?

Esta es la pregunta del millón. Aunque muchas veces se dice que la culpa de todo lo que pasa en la clase es culpa del monitor, es cierto que a todos alguna vez se nos a acabado la paciencia con un grupo o con algún alumno en concreto. Con la experiencia consigues llevar mejor este tipo de grupos, quizá siendo un poco más flexible con ellos, volviendo a la afirmación anterior, quizá el niño no esté preparado para el nivel de exigencia que estamos ejerciendo, y su conducta no es la que nosotros esperamos. Por ello presento aquí una serie de estrategias para cambiar al conducta de los alumnos, en el caso de que todo esto falle mi estrategia es la de cambiar el monitor de grupo, para que recargue el saco de la paciencia.

He visto que el mayor éxito a la hora de modificar conductas se debe al reforzamiento negativo, si el jugador trata de evitar los estímulos negativos que ocurrirían en caso de no presentar la conducta deseada disminuye la probabilidad de que repita esa conducta errónea. El castigo administrado de forma contingente a la conducta y próximo a ella (es decir siempre que aparece la conducta aparece el estímulo adverso) disminuye la probabilidad de que se repita. Sin embargo, el castigo presenta problemas:

Es posible que sólo desaparezca la conducta ante el estímulo discriminatorio, el que administró el castigo.

  1. El que administra los castigos puede generar una situación negativa sobre la dinámica de la clase, de entrenamiento, incluso cuando ya deje de administrar castigos.
  2. El castigo puede ser contrarrestado por reforzamiento positivo recibido desde otra fuente. Ante el castigo un alumno puede recibir la solidaridad y el ánimo de sus compañeros.
  3. Las personas se centran más en el miedo a las consecuencias que en la buena realización de la tarea, lo cual puede disminuir el rendimiento. Reduce la confianza y la propensión a asumir ciertos riesgos en el juego.

Los criterios que debe cumplir un estímulo nocivo para ser eficaz son:

Ser contingente a la respuesta que debe debilitarse o suprimirse.

  1. Cuanto más tiempo exista entre la respuesta del individuo y el estímulo nocivo, menos eficaz será el castigo.
  2. Experiencias anteriores de castigo al sujeto. A medida que el individuo posee más experiencias para observarse una adaptación al mismo con la consiguiente disminución de los efectos del estímulo nocivo.
  3. Constancia del estímulo nocivo: cuanto más constante sea el castigo más efectivo.
  4. Simultanear el aprendizaje de una conducta, esto es, enseñar lo que debe hacerse.

A la hora de escoger un refuerzo, es necesario escoger aquellos que sean más eficaces según cada persona. Existen distintos tipos de refuerzos:

-          Refuerzos sociales: alabanzas, elogios, sonrisas, palmaditas en la espalda, publicidad.

-          Refuerzos materiales.

-          Refuerzos de actividad: jugar un partido en vez del programa de entrenamiento, hacer un viaje, descansar, salidas especiales, etc….

El refuerzo positivo sólo funciona si se presenta de modo contingente con la conducta, es decir si sólo se presenta cuando la conducta aparece. Por otra parte para que el refuerzo tenga un efecto potente debe ser dado inmediatamente después de la aparición de la conducta (ley de la inmediatez del refuerzo). También es importante seleccionar qué es lo que se va a reforzar, que conducta se va a reforzar. Lo más obvio y lo que todo el mundo más o menos hace, es recompensar el resultado, las victorias o los tantos. Además de esto es importante reforzar otro tipo de conductas:

-          La ejecución: hay que tener en cuenta que el resultado muchas veces está fuera del control del sujeto, por tanto hay que centrarse en el rendimiento, no sólo en el resultado.

-          El esfuerzo: es parte de la ejecución. Es decir para incrementar la probabilidad de victoria es fundamental una buena ejecución, y para tener una buena ejecución el deportista debe esforzarse. Además en el contexto educativo hay que tener presente que no todo el mundo puede tener éxito, en este contexto es fundamental valorar y reforzar el esfuerzo del deportista.

5. La motivación a la hora de enseñar a jugar al tenis.

Entendiendo por motivación el conjunto de conductas que inician y dirigen la conducta, tenemos que lograr que nuestros entrenadores estén en un estado idóneo para enseñar a jugar al tenis. ¿Cómo va a enseñar a jugar de una forma divertida y dinámica un entrenador que se encuentra desmotivado y desanimado con su profesión? La  respuesta es clara, es imposible. A lo largo de mi carrera profesional me he encontrado con multitud de monitores que lo único que querían era su nómina a fin de mes, lo cual es lícito a todas luces, ¿quién no la quiere?, pero llega un momento en el cual este monitor se convierte en una máquina lanzabolas, por lo cual compensa sustituirlo por ella, ¡es más económico!.

Debido a esto ya surge otra cuestión, debemos tener a nuestros entrenadores motivados y enganchados a lo que hacen, ya no sólo basta con motivar a los alumnos, tenemos que motivar a los educadores. Una buena solución sería que se motivaran entre ellos. ¿Es esto imposible?

5.1 ¿ Cómo motivar a los entrenadores?

Dejando un poco de lado todos aquellos componentes que forman parte de la motivación, no pretendo crear una lista de definiciones, creo que hay varios puntos en los cuales debemos incidir para el buen funcionamiento de un entrenador.

La activación: el entrenador debe entrar a una clase activado, es decir, el tiene que ser consciente de que debe “contagiar” una parte de su energía al alumno, si él llega “echo polvo” a dar clase cómo puede pretender que sus alumnos se pasen corriendo todo el entrenamiento. En algún caso he tenido algún problema con entrenadores con exceso de activación, en las tareas que proponía, así como en la realización de las mismas, su animación se realizaba de una manera tan exagerada que al final se conseguían los efectos contrarios a los deseados: los alumnos salían estresados. Creo que el entrenador debe de tener un nivel de activación óptimo para transmitir a sus alumnos esas ganas por aprender que deben de tener.

Consistencia: está claro que sin consistencia no se consigue nada, he aquí otro problema que me encuentro habitualmente, el entrenador llega con mucha ilusión durante los primeros meses de funcionamiento, pero esta ilusión decrece con el paso del curso. Recuerdo una vez un monitor compañero que mirando al cielo me decía “ojalá llueva”, pensándolo bien, ¿podrá ejercer bien su trabajo?. Cuando me refiero a consistencia no sólo lo hago a la hora de impartir las clases, sino también en el aspecto de una continua formación y aprendizaje del propio monitor. A veces no nos damos cuenta que podemos aprender del propio alumno.

Competencia: Es bueno siempre tener monitores de diferentes niveles, todos aprenden unos de otros, conseguimos con esto que se “piquen” entre ellos para ser el favorito del sus alumnos, algún monitor sale con el orgullo por los suelos cuando algún alumno le dice “hoy no nos da clase Vanesa, jooooo”. Creo que es bueno fomentar una competencia entre los monitores, aparte de que entre ellos pueden aprender cosas unos de otros

Volviendo más a la práctica de cómo motivar a los entrenadores, en mi labor como director técnico en escuelas de tenis me he encontrado con diferentes situaciones.

En muchas ocasiones se dice que el monitor para que esté motivado debe estar bien pagado, no niego esta afirmación pero he conocido a monitores buenísimos que han hecho su trabajo de una forma admirable de forma casi gratuita y por el lado contrario monitores bien remunerados que no lo han hecho así. Considero que el aspecto económico es muy importante para que el monitor este motivado, la cantidad, la puntualidad en los pagos, es un aspecto muy importante, imprescindible, pero debe ser complementado con otra serie de cuestiones. Un aspecto económico que me ha funcionado muy bien a lo largo de los años es premiar por incentivos, si los grupos tienen altas, entonces el monitor es recompensado, etc…es una buena manera para que sepa que su trabajo es valorado.

Es inevitable que el monitor que está con los peores grupos acabe un poco “quemado”. Una solución que he adoptado en ocasiones es rotar los monitores en los grupos, de forma que si hay un grupo “malo” no esté siempre el mismo monitor con este grupo, de esta forma se pueden solucionar dos problemas, por un lado conseguimos desvincular un poco al monitor de este grupo, y por otro lado podemos conseguir que con otro profesor este grupo pueda quitarse el adjetivo de “malo”. Con el paso del tiempo creo que otra forma conveniente de que el monitor se sienta valorado es el “ascenso” dentro del organigrama de la escuela, por ejemplo responsable de los grupos de pre-tenis, el mismo toma consciencia de que su trabajo está siendo valorado y de la misma manera al tener un nuevo cargo se preocupa normalmente por su continua su formación y realizar de la mejor manera posible esta nueva función que se la ha asignado dentro del organigrama.

Una labor muy bonita que gusta mucho a los monitores y que yo creo que ayuda a que estos se integren dentro de la estructura de una escuela de tenis es el acompañamiento de jugadores de competición o de equipos de competición a torneos o competiciones. El viajar con jugadores o con equipos, además de alejarlos de la rutina diaria de lo que es el entrenamiento en el club, les da una nueva responsabilidad. Independientemente de la importancia que tiene esta función, normalmente siempre se dice que el acompañante de jugadores es el mejor entrenador o el más responsable, y esto aunque no sea cierto con la asignación de estas tareas lo que conseguimos es que sobre el monitor recaiga una nueva responsabilidad y debemos hacerle ver que es una recompensa al trabajo diario realizado dentro de la escuela.

Otro aspecto importante es facilitar la formación del profesorado, a veces ante la imposibilidad de viajar a un simposium o un curso, creo  que es interesante que dentro de las propias escuelas se organicen cursos de reciclaje, jornadas, etc….es decir, cualquier tipo de actividad que haga que los monitores aprendan cosas nuevas. Muchas veces he visto a un monitor haciendo lo mismo durante 6 meses, aparte de que el alumno pierde totalmente el interés , el monitor debe acabar alineado por tanta repetición, por eso considero importante facilitar información, documentación, etc….para que el monitor tenga cosas nuevas que aprender y por lo tanto que enseñar.

Por último, la participación del profesorado en la estructura de la escuela es otra cuestión que puede hacer que éste se sienta mas integrado en su trabajo, que crea que el forma parte de la escuela es la mejor premisa que nos garantiza que va a realizar su trabajo de una forma correcta.

Nos no debemos olvidar que un entrenador motivado motiva a sus alumnos, y que unos alumnos motivados, motivan a su entrenador.

6.Conclusiones:

Quizás este trabajo debería estar enfocado a técnicas de visualización (imaginería), concentración (atención), estrategias de relajación y dominio del estrés. Haber entrado en internet, hacer una relación de técnicas y pedirle a los monitores que las pongan en práctica en pista. Pura ciencia ficción…y no se me mal interprete. Las considero imprescindibles para ayudar a nuestros alumnos, la clave hoy en día (ojalá no tenga tantísima importancia en el futuro) continúa estando en el monitor . La persona que tiene el contacto con el público en las escuelas. El que debe tratar las dificultades y lidiar el toro del día a día. Por ello, en mi escuela, la pieza clave en el engranaje son los monitores, esos monitores que hacen ESCUELA, que se comprometen en su trabajo, esos que son capaces por sus actitudes y aptitudes de tener el “control” de sus deportistas.

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