Una “Torre” en el medio del “Bosque”

 
Risas en La Plata
“Recibimos con un fuerte aplauso a ¡Juan Manuel Del Potro!”.  Así, con el furcio de la presentadora Valeria Archimó en el micrófono, arrancó la noche en el estadio de Gimnasia y Esgrima de La Plata, en el Bosque de esa ciudad. Juan Martín Del Potro y Lleyton Hewitt entretuvieron a los casi diez mil espectadores durante la hora y veinte minutos que duró el espectáculo que concluyó con el grupo de cumbia versionada “Los Totora”, bajo el ensordecedor y a la vez espectacular concierto de fuegos artificiales que cerraron el día de la mejor manera. La organización en general fue buena, destacando la labor de Guillermo Marin, el representante de “Imagen Deportiva”, que aprendió de eventos pasados y dejó de utilizar estructuras tubulares improvisadas para desarrollar los espectáculos en estadios preparados para recibir esa cantidad de público.
Luego de las preguntas de protocolo características antes del comienzo de un partido de exhibición, el australiano exnúmero uno del mundo se acercó a su banco y cautivó a todos los hinchas de Gimnasia de La Plata al ponerse la remera del “Lobo” y jugar varios games con la casaca del equipo platense. Parte de la barra brava del club, presente en el estadio, vitoreó su nombre en más de una ocasión, valorando la acción del australiano. Con bombos, trompetas y redoblantes se hicieron escuchar durante todo el partido, quedando demostrado una vez más la omnipresencia de las barras en los clubes, no solo en los espectáculos futbolísticos.
 
Del Potro, Marin y Hewitt
El encuentro en sí fue un típico partido de exhibición. Ball boys ingresando a la cancha para disputar unos puntos con las raquetas de los protagonistas; pelotitas lanzadas a las tribunas; vincha y muñequeras regaladas a los chicos que tuvieron la suerte de pelotear con ellos y remera entregada al público, marcas distintivas de un encuentro diseñado para el entretenimiento más que para el desempeño tenístico. El nivel de juego se corrió a un costado para dejarle espacio al show y a la participación del público, que tiene la oportunidad de ver alguna vez en su vida, a los mejores jugadores del circuito en su país, algo que por cuestiones del calendario ATP y del dinero desembolsado por el país para traerlos durante el año, no podría ver de otra forma.
Párrafo aparte para la cancha. Montada sobre el césped del estadio, dejó mucho que desear. La carpeta (lenta) construida no solo estaba despareja en todos los sectores, sino que era peligrosa para los jugadores por lo resbaladiza que estaba. En más de una oportunidad los jugadores no pudieron afirmarse al piso e innumerables veces, la pelotita no picaba de la manera que debía, incomodando el golpe de los protagonistas, dificultando el juego y “ensuciando” el espectáculo con errores involuntarios por la dificultad que impusieron los piques irregulares.
La recaudación del evento servirá para la construcción de la tribuna faltante del estadio “Juan Carmelo Zerillo”, donde se disputó el partido, y la remodelación del mismo.
Daniel Vitale Pizarro para @TenisIberoamericano

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