¡Ya no gano! La importancia de las recompensas en el tenis a edades tempranas.

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“No lo entiendo. ¡Pero si mi hijo lo ganaba todo! Hace solo tres años arrasaba a todos sus rivales y era era feliz jugando. Y ahora… ¡mírale! no hace otra cosa que perder contra los chavales a los que ha ganado toda la vida. ¡Y encima que pierde me monta el numerito en pista…!”

Este tipo de frases u otras parecidas es habitual escucharlas en boca de algunos padres, madres y entrenadores cerca de la valla de la pista en la que su hijo/a o jugador está sufriendo porque no entiende absolutamente nada de lo que le está pasando al verse incapaz de recuperar aquellos momentos en los que todo parecía ir bien.

En psicología hay una forma de castigo que se define como “suspensión de la recompensa” que consiste básicamente retirar una recompensa que el sujeto necesita para ser feliz y al cual se le ha habituado a recibir. El problema surge cuando la recompensa se retira porque a partir de ese momento la gran preocupación del la persona se centra en esforzarse para seguir recibiéndola para evitar el sufrimiento de no recibirla.

Como padres y entrenadores tenemos que tener muy en cuenta hacia dónde dirigimos el foco de nuestras recompensas ya que eso determinará, en gran medida, el lugar hacía el cual el jugador dirigirá todos sus esfuerzos para recibirla.

En las etapas formativas hemos de hacer mucho más hincapié y tener siempre en cuenta que: “Lo que refuerce es lo que el jugador/hijo/a va a intentar repetir en el futuro”.

Todos queremos ganar. Yo creo que nadie se mete en una pista a competir para no ganar.
Pero como no nos cansamos de repetir ganar NO puede ser un fin en si mismo. Tiene que ser SIEMPRE la consecuencia de un buen rendimiento en pista.

Son muchísimos los chavales que empiezan en una escuela a entrenar y se les ven maneras, empiezan a destacar, a ganar partidos y todo el mundo se vuelca con ellos y con sus victorias. ¡Cómo le ganaste a menganito! ¡Estás a tope, lo ganas todo! Con 10, 11, 12, 13, 14… años es difícil digerir algo así. Todo ese halago. Toda esa recompensa a tus victorias no es otra cosa que una droga para tu ego. Y el ego ya sabemos que siempre pide más y más. ¿A quién no le gusta que le digan lo bien que juega y lo bueno que es? ¿A quién no le gusta sentirse reconocido por ganar partidos? ¿Es responsabilidad de un chaval/a de 10, 11, 12, 13, 14… años tomar las riendas de la situación para que le diga a toda esa caterva de aduladores que paren?

El reconocimiento no es malo. La recompensa tampoco. Lo que es perjudicial es recompensa de la victoria en exclusividad. Porque esa es la realidad. La mayoría solo reconocen la victoria y dejan el rendimiento en el cajón del olvido. Aquí lo que importa es el ganar, del rendimiento nadie se acuerda.

El problema surge cuando los cuerpos evolucionan pero la mente se queda anclada y no se desarrolla (en lo que a la fuerza mental se refiere). Mientras yo soy adulado por todas mis victorias hay otros jugadores que pierden, que aprender a sufrir, a reconocer sus emociones, a generar creencias de que se puede ganar y perder con cualquiera, en definitiva desarrollan y les recompensas algo mucho más importante que la victoria, SU RENDIMIENTO.

Cuando esto ocurre, en algunas ocasiones, se da la paradoja de que los que ganaban dejan de ganar y los que perdían siguen perdiendo pero también ganando.

¿Porque dejan de ganar los que ganaban? Porque su entorno enfocó la recompensa exclusivamente en ganar y el jugador aprendió que ganar era lo más importante. ¡Lo único! Actuando de esa manera se olvidan de recompensarle para enseñarle que el rendimiento es todavía más importante que ganar. Aprendizaje que, sin embargo, si que recibieron los que recibían mayores recompensas por su rendimiento que por sus resultados.

Si hiciéramos un estudio ¿cuántos jugadores ganadores de un GS junior lo han conseguido luego en Absoluto? Muy pocos.

También tenemos un tercer grupo cuyo máximo exponente es Nadal. Jugadores que han ganado mucho de jóvenes pero a los que además se les ha inculcado la recompensa del rendimiento. Solo hay que ver la entrevista que le hicieron a Nadal a la edad de 13 años.

Por lo tanto no decimos que ganar de pequeños sea sinónimo de perder de mayor. Lo que decimos es que como padres y entrenadores tenemos que aprender a ser capaces de no perder el norte cuando nuestros hijos ganen muchos partidos de pequeños para saber poner los pies en la tierra y recompensar aquello que realmente importa: EL RENDIMIENTO.

De lo contrario, reforzando como prioridad la victoria, lo que conseguiremos en condenar a nuestro hijos/as y jugadores al castigo de la ausencia de recompensa cuando empiecen a perder. Y ese castigo es de los más crueles que un jugador puede sentir en pista.

Algunos consejos:

1 – Nunca preguntes en primer lugar el resultado del partido.
2 – No interpretes los proceso internos de tus hijos o jugadores. Si quieres saber lo que siente ¡pregúntale!
3 – Valora su esfuerzo por encima de todo.
4 – Respeta que tenga días malos. ¿O tu siempre das tu máximo rendimiento en el trabajo?
5 – Cuando tenga esos días malos, no le juzgues, no le critiques, pregúntale cómo se siente, qué necesita y si quiere que le ayudes en algo.
6 – No le compares con otros jugadores.
7 – Deja que se haga responsable de su bolsa, raquetas, ropa…
8 – Valora siempre el trabajo que haya hecho en pista.
9 – Si tienes que hacer alguna corrección, nunca en pista. Espera y elige un momento en el que esté tranquilo y receptivo para charla contigo y compartir ideas (No imponer las tuyas)

@tmiweb
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1 Comentario

  • Muy bueno el aporte del artículo, permitiéndome incorporar el concepto de ausencia de recompensa en los chicos. Ahora bien, siendo un observador de jugadores, noto que muchos chicos hasta doce años ganan partidos (e inclusive torneos), frente a otros que son superiores técnicamente. Esas falencias técnicas, principalmente en el saque y derecha, utilizando raquetas inadecuadas para su estructura corporal, ocasionan un estancamiento en el jugador; y aquellos que perdían en principio, crecen paulatinamente su nivel encontrando una satisfacción genuina a futuro. Quise aportar esto como una variable más (aparte de la psicológica) de por qué algunos jóvenes sienten un fracaso tenístico en su desarrollo. Gracias

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